Joven intenta vender un cuadro sin saber su verdadero valor, y cuando lo descubre, no da crédito

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October 20, 2021

Este joven y entusiasta coleccionista de arte sacó su propia estimación sobre el valor del cuadro que había comprado. Pensó que el objeto podría venderse por una cantidad adicional de dinero. Pero cuando decidió llevarlo a un especialista para su tasación, no esperó ni mucho menos que el valor real de aquella pieza fuese tan alto. Cuando conoció el importe por el que podría vender el retrato, el coleccionista se quedo completamente sorprendido. Todo comenzó en el año 2013. El conocido tasador llamado David Weiss estaba a punto de comenzar la discusión más singular en su vida profesional. Cuando se trata de objetos relacionados con el mundo del arte, él es la persona adecuada a la que pedir consejo.



Una fuente de conocimiento

En la versión americana del programa “Antiques Roadshow”, él era seguramente la persona más competente en materia de pinturas y dibujos, ya que había trabajado anteriormente con algunas casas de subastas. Frente al tasador se encontraba el chico que actualmente posee el retrato, quien a pesar d ellos focos, estaba relativamente relajado. El experto comenzó su estudio después de un par de planificaciones y preparativos. Incluso a una edad tan temprana, aquel chico invitado al Antique Roadshow era un auténtico entusiasta de las antigüedades. Ni siquiera se dio cuenta de lo valioso que parecía ser el cuadro que había encontrado. El dueño del retrato pensó que llevaba a la exposición una simple pintura. Pero nunca se planteó la hipótesis de que el cuadro tuviera un alto valor de mercado.



Parte esencial

Conocer y tratar de comprender la historia de cada artículo y cada elemento que llevado al programa, era la base la emisión y del trabajo del especialista. Además, estos debían evaluarse de forma equitativa y podía indicar cada característica única del objeto. Cada tasador de la demostración del “Roadshow” entendió que debían realizar las prácticas estandardizadas de su oficio. Muchos espectáculos similares, aunque más pequeños, habían sido realizados en los últimos años. Y todos ellos coincidían en esto. Y es que la manera de realizar su trabajo bajo la forma de un entretenido espectáculo, era una poderosa combinación de elementos con la que ganarse la atención del público.



Un cuadro de dos dólares

El niño emprendió un largo viaje a Richmond, Virginia, para conocer el valor de su retrato de dos dólares. Antes de considerar el valor del objeto, los supuestos expertos en antigüedades a veces buscaban activamente algún tasador externo. Los productos más caros acababan en tiendas de segunda mano o en anticuarios sin escrúpulos, y la mayoría de los objetos no tenían un precio acorde con su valor en esas tiendas. En el programa, el joven hizo lo mismo cuando apareció en el programa Antiques Roadshow, pensando que el valor de aquella pintura no le daría para mucho. No obstante, quería llegar al final de la cuestión y despejar cualquier duda.



Una serie documental de tasadores ambulantes

El programa Antique Roadshow comenzó su andadura en televisión en 1979. Este nació porque un tasador ambulante y un entusiasta de las antigüedades que acudió a verlos, se sintieron muy motivados para la creación de una serie documental. La producción se puso de moda e incluso tomo forma en otros países, como Estados Unidos. Al ver que un joven participaba en una de las emisiones del programa, el propietario del cuadro supo que él también podría tener suerte de ser invitado para hablar de su genuino entusiasmo y motivación para convertirse en un especialista de las antigüedades.



Arte e historia europea

Debido a su experiencia durante más de tres décadas, David Weiss fue reconocido por ser un experto muy competente en arte europeo. Las pinturas y esculturas europeas, así como los cuadros de los siglos XIX y XX, eran su punto fuerte. No obstante, también se interesaba por las alfombras orientales. El tasador evaluó el retrato que el joven trajo a la exposición. Cuando se trataba de artículos de época y de la rentabilidad del cuadro, era todo un experto. ¿Qué le diría al joven propietario de aquel cuadro por el que había pagado dos dólares, pensando que a lo sumo, podría sacar algo más del importe que abonó por él?



La casa de subastas SVP AT

David Weiss participó de forma privada en el programa, lo que ayudó a su trabajo principal en la casa de subastas Freeman, al igual que otros tasadores de Antiques Roadshow. Ocupó el puesto de vicepresidente senior en la casa de subastas. Era el papel que se merecía por toda su experiencia laboral. Cuando fue a trabajar a Washington, D.C., también consiguió hacerse con esa misma designación. Al trabajar allí, aprendió muchas cosas. El ya entonces tasador profesional no sólo evaluaba arte, sino que también era profesor en la Universidad de Drexel, impartiendo temas relacionados con los negocios.



La experiencia más que gratificante

Cuando trabajaba en subastas, David Weiss se emocionaba al descubrir objetos únicos. En su biografía, publicada en el sitio web de la casa de subastas, Freeman comparte su experiencia. “Para mí, los felices e inesperados ‘descubrimientos’ procedentes de coleccionistas privados son las experiencias más gratificantes como tasador de casas de subastas. Los más grandes y quizás más inolvidables de estos ‘hallazgos’ han permitido orientar precios enormemente exitosos.” En aquellos tiempos, siempre pasaba días emocionante en la tienda. David también puso en tela de juicio al joven invitado al programa, al igual que a todos los invitados que trajeron su producto para ser evaluado por el mejor tasador del mundo de la televisión. Le preguntó al chico qué sabía de aquel retratro.



La pasión del joven

El tasador comenzó la entrevista diciendole al chaval: “debes ser el coleccionista más joven que he visto”. El chico mostró una sonrisa al experto y respondió: “Creo que sí”. Weiss quedó asombrado por el aplomo y la expresión del joven, pero sobre todo por su pasión por coleccionar antigüedades.El día en que el pequeño logró enterarse de que el programa iba a emtirse en Richmond, Virginia, trató de convencer a sus padres para que lo llevaran al espectáculo. El niño pensaba que podría conseguir cien dólares por el cuadro que había comprado recientemente.



El joven coleccionista

Finalmente, tras un largo viaje en coche desde su localidad, en el sur de Jersey, hasta Richmond (Virginia), sus padres aceptaron ir al evento. Los padres apoyaron a su hijo el día del espectáculo y eligieron una camiseta de color rojo intenso que el joven invitado llevaría delante de la cámara. Cuando llegó al evento, el chico estaba encantado. Su afición era la razón por la que tenía la oportunidad de acudir al programa. Cuando se enteró de que el joven invitado había comprado varias antigüedades, Weiss se quedó asombrado, y no sólo por el cuadro.



Sus objetos favoritos para coleccionar

El tasador también supo que el adolescente llevaba coleccionando productos más tiempo del que pensaba. En la conversación con el joven, le preguntó por las cosas y por su objeto favorito de coleccionar, y su respuesta al tasador profesional fue: “Me gusta el cristal, la plata de ley y el arte”.



Pasión por las antigüedades

Weiss se mostró muy intrigado por otros objetos que coleccionaba el joven invitado, así como por el motivo que le impulsó a reunir antigüedades. Por su entusiasta respuesta, el tasador pudo comprobar que el chico tenía una verdadera afición por coleccionar antigüedades, y que esto no era tan solo una pose.



Su antigüedad más querida

El joven seguía respondiendo a las preguntas del tasador, y parecía estar bien informado y capacitado para ello. También informó al profesional de que una gran fuente de plata era su antigüedad más querida, la cual había descubierto recientemente. La respuesta del joven despertó la curiosidad de David por su afición a las antigüedades.



“Subasta de chatarra”

David pensó que era necesario comprender cómo y porque las antigüedades fascinaban al joven. El tasador le preguntaba al chico: “¿Dónde encuentras estas cosas?”. Y la respuesta del chico fue de lo más directa: en una “subasta de chatarra” situada en su ciudad natal, en el sur de Jersey.



Diferente a él

Durante la sesión de preguntas y respuestas, el tasador se quedó absolutamente asombrado por el niño. Pensó que al joven le encantaba guardar en su poder todas las antigüedades que encontraba. Sin embargo, lo siguiente respuesta que obtuvo del invitado fue bastante diferente a lo que podía imaginarse este profesional.



Conservar los objetos

Weiss siguió descubriendo más y más detallees sobre el genuino entusiasmo del joven por los objetos antiguos, y también le preguntó si tenía la costumbre de quedarse con los objetos que había descubierto en varias subastas. Para la mayoría de los entusiastas de las antigüedades de mayores de edad, la respuesta era obvia.



Coleccionistas de antigüedades

La mayoría de los coleccionistas de antigüedades mantienen sus pequeños tesoros por su valor, no por tratar de conservarlas en su propiedad. Dicho esto, algunos niños conservarían para sí el objeto descubierto porque podrían considerar que tiene un valor considerable en sus vidas.



La venta en línea

David e incluso el productor no se esperaban que aquel niño tuviera tanta experiencia. El tasador no creyó al chico, sobre todo cuando el joven les dijo: “Me gusta venderlos por Internet”, a lo que este le preguntó: “¿Te gusta venderlos?”. El profesional no esperaba que el chico hiciera algo que haría un adulto.



Un invitado inolvidable

Le sorprendió mucho que aquel joven supiera comprar y vender todas las antigüedades que había coleccionado. El chico fue considerado por David como su invitado más destacado de todo el programa. Antes de evaluar el cuadro, comprendió que debía tratar de conocerlo todo sobre la pasión de aquel chico por las antigüedades.



Mentalidad comercial

El chico se interesó mucho por David. Tanto si el joven optaba por vender sus productos como por mantenerlos en su poder, estaba decidido a aprender más sobre él y su oficio. El tasador decidió escoger tomó uno de los elementos historia del niño y le dijo: “¿Diría que ha ganado mucho dinero vendiendo plata?”. Pero su respuesta les dejó atónitos, ya que el niño, entusiasmado, decidió compartir su experiencia vendiendo obejtos plata. El joven le dijo a David que había estado esperando hasta septiembre para vender el objeto que había descubierto, que era que el precio del mercado iba a cambiar.



Recopilando información

La forma en que el joven llegó a tener aquel cuadro en su poder fue la parte más emocionante del encuentro. El tasador trató de reunir más detalles sobre la pasión del chico por las antigüedades. Supuso que el joven consiguió el objeto en una de esas ventas de garaje, y que el chico consideraba que tenía algún valor y así ganar un poco de dinero con su venta.



Obsesión por poseer un cuadro

Sin embargo, el menor invitado al programa insistió en que, durante el verano, le pidió a su padre que entrara en la casa de “subastas de chatarra de su ciudad”. A parecer, el niño le rogó que esperara hasta tener la oportunidad de pujar por un cuadro.



En el lado soleado

Esta obra fue descubierta en el sur de Jersey en una subasta. “Hacía tanto calor allí que mi padre no se iba a quedar a comprarlo, pero yo quería hacerlo”, dijo el niño en la entrevista. Cuando compró la obra en la suvasta, el precio real de la pintura era de solo dos dólares, una cifra razonable para el joven.



Una historia significativa

El joven pensó que aquella obra de arte podría tener una historia significativa. Al chico le resultaba difícil saber de dónde procedía el retrato. Por eso, entre otras cosas, también decidió acudir a el Antiques Roadshow.



¿Tenía algún valor?

Para los espectadores, e incluso para David, el objeto que el chico llevó al programa parecía un cuadro cualquiera. Sin embargo, el tasador entendía que cada objeto tiene signos que permiten saber si se trata de un objeto valioso o no.



Madre e hija

El profesional echó un vistazo al retrato por primera vez, y se dio cuenta de que estaba realizado en tonos tierra bastante normales. Una madre que se sentaba en una silla en la que intentaba alcanzar a la que suponemos que es su hija, era el concepto dibujado en el lienzo. Sin embargo, la niña también estaba sentada en la silla, que estaba colocada contra su madre. Había una parte de una pista vital que el propietario había pasado por alto.



Probando al niño

David seguía poniendo a prueba al niño. Pensó en lo bien informado que estaba el niño en cuanto al mundo del arte. El tasador se sorprendió de la tranquilidad del niño en su entrevista, quién había traído al show un objeto muy poco probable para un niño tan pequeño.

Experto en arte

El joven invitado contó al profesional que, después de comprar el cuadro, se fijó en él, llegando a la conclusión de que estaba hecho con acuarela. Sin embargo, como el retrato estaba encerrado en un cristal, al joven le costó un tanto explicar más sobre el. El experto en arte decidió intervenir.



Destreza en la apreciación

El niño tenía razón al pensar en el cuadro. El retrato estaba pintado con acuarela. A su corta edad ya sabía muchas cosas y estaba atento a la cantidad de plata que se vendía en el mercado. También era consciente de que se trataba de un objeto de coleccionista.



El único problema

El único problema era su inexperiencia con el valor, y cuando el tasador quiso ponerle a prueba, estuvo a punto de enfrentarse a él. Weiss trató de ver si el joven invitado había desarrollado su talento como tasador.



Mejorar el talento del niño

Cuando el niño por fin se lanzó e hizo una rápida valoración, se fijó en un letrero en la parte inferior del objeto de arte. Sólo se podía apreciar una parte del nombre, pero para Weiss era relativamente fácil saber como sería la segunda mitad de la firma. Era casi como si, a primera vista, conociera los signos. En lugar de decirle el valor desde el principio, quiso potenciar el talento del niño para la tasación. El profesional pidió al menor que repitiera lo que le había dicho anteriormente.



Pasión real

Antes de evaluar el cuadro del niño, David quería que este le hablara de aquel retrato. Le gustaría que el niño le explicara todos los detalles que le llevaron a comprar aquel cuadro y que compartiera la historia de David se dio cuenta de que la pasión del joven invitado por las artes era real, que cuando este creciera, tenía muchas posibilidades de ser tasador, ya que hacía gala de un innato talento nunca visto antes por este especialista.



El cuadro de Albert Neuhuys

El joven había definido con maestría cada uno de los detalles de la firma. Sin embargo, la única pieza que pudo aclarar fue el nombre de pila. En ese momento, Weiss informó del apellido del firmante. El nombre del creador era del cuadro era Albert Neuhuys.



Un pintor del siglo XIX

Durante el siglo XIX, Albert fue un gran pintor en los Países Bajos. El tasador dijo que Albert y los demás pintores de la época solían plasmar escenas domésticas de la vida cotidiana. El cuadro que compró era un ejemplo, y mostraba una escena de una madre y un niño. La escuela de Laren matriculó al autor del cuadro. Esta era aglo así como una colonia de artistas holandeses, en la que estudió con varios pintores, como Jozef Israels. Albert pasó del afable estilo de vida neerlandés al de una nación cada vez más industrializada, comenzando a ser cada vez más prolífico desde que se mudó a Estados Unidos.



La pintura tranquila o pacífica

En esa época, la obra de Albert hizo que se labrara una reputación en la llamada “pintura pacífica”. La pintura era su fuente de ingresos. La mayoría de sus cuadros eran escanas de la vida cotidiana de la gente dentro de sus casas. El cuadro que el niño llevó al Antiques Roadshow era buen un ejemplo de su obra. Se trataba de un bonito dibujo de una madre que cosía mientras su hija observaba lo que hacía.



Tareas domésticas

También presentó las tareas domésticas en la vida del campo, como los campesinos trabajando las tierras. Los museos de arte más famosos han incluido la mayoría de sus obras. Pero no todas, ya que este niño poseía una de las creaciones del pintor holandés hasta ahora nunca vista.



Un referente de la pintura holandesa

David estaba más informado que el niño sobre el cuadro. Antes de continuar con su evaluación, también habló al joven sobre de la vida de Neuhuys y sobre su obra. “Neuhuys fue uno de los pintores holandeses. Nació en 1844 y murió en 1914. Creo que su acuarela fue realizada probablemente en el último cuarto del siglo XIX”. El niño se preguntaba cuántos años tenía el cuadro antes de la revelación de Weiss, pero al experto le pareció claro que el niño asimilaba cada palabra que iba saliendo de su boca.



El juego de las adivinanzas

Los especialistas en antigüedades del programa Antiques Roadshow dejan que sus invitados intenten estimar el valor de sus productos. Sin embargo, no se escandalizaban si su conjetura era superior al valor real del artículo. Esta era la razón por la que viajaban por diferentes lugares. Eso no significaba que no fueran a entrar en la tienda. Sin embargo, el experto compartió el fondo de la pintura, y esta vez intentaría que el chico adivinara su valor. Era la técnica que utilizaba para enseñar al joven el verdadero significado de las antigüedades.



¿Cuál es el valor real?

David preguntó al niño: “¿Cuánto crees que vale?”. Este era el momento en que el tasador iba a evaluar su artículo. Hizo pasar al joven invitado por todas las pruebas para saber qué conocimientos tenía el niño sobre objetos antiguos. Después de una larga hora de espera para conseguir el cuadro y viajar desde Nueva Jersey hasta Virginia durante la calurosa temporada de verano, cuando estimó el importe total del artículo, el joven no se tiró precisamente a la piscina. “Ciento cincuenta dólares”, fue su mayor estimación.



Ciento cincuenta por lo menos

David repitió la conjetura del muchacho: “¿Ciento cincuenta dólares?”. Y añadió bruscamente: “No creo que valga ciento cincuenta. De hecho creo que vale más de ciento cincuenta”. Esto no hizo cambiar el entusiasmo en la cara del chico. Dejó que el tasador evaluara su producto. Cuando este finalmente iba a pronunciar a sus palabras con una respiración contenida, el experto hizo que todos se emocionaran. “Hoy, si tuacuarela Alber Neuhuys llegara a una subasta. Probablemente se vendería por entre 1000 y 1500 dólares”.



¡Eso es mucho dinero!

La única palabra que el chico pudo decir fue “Woah”, siendo esta su respuesta al conocer el valor total de su pintura. El tasador pensó que el joven tenía un talento natural para el arte del comercio. Sin embargo, antes de convertirse en tasador profesional, tenía que aprender y comprender muchas cosas. Le dijo al propietario del cuadro: “¡Eso es mucho dinero!”. De un cuadro de 2 dólares a uno de 1.000 dólares en efectivo, ¡hay una gran diferencia! Sin embargo, David no podía dejar marchar al “mejor invitado” de su programa sin decirle unas palabras.



Puliendo su talento

El invitado más joven del programa se alegró cuando David le dijo: “Creo que tienes una gran carrera como marchante de arte. Deberías seguir con ella”. Fue el mejor cumplido que podría haber recibido el chico.”Lo sé”, respondió el chaval al profesional, añadiendo además: “¡Creo que voy a ser rico!”. El asesor parecía estar de acuerdo con las cábalas de aquel crio. El experto en antigüedades también le dijo que, a su corta edad, hacía un gran trabajo, y que si pulía su talento, podría hacer realidad sus deseos. ¡Esperamos de corazón que así sea!